lunes, 10 de octubre de 2011

198.- Jarales en Cañamero (Cáceres)



198.1.- Jarales en Cañamero (Cáceres).

A la vuelta hubo alguna parada, aunque menos que a la ida. había sido dos jornadas duras. La segunda iniciada con una de las ruedas del 4x4 deshinchada cuando iba a iniciar la etapa de aquel día. la noche anterior había habido fiesta en el hotel, la celebración de una boda. No se me quita de la cabeza la idea de que en el ardor etílico alguien le hizo vodoo al vehículo pensando quizás que era el de otro y gastarle una broma pesada. Cuando estás borracho las faenas hacen más gracia, sobre todo a quien las perpetra. Es que me cuesta creer que aquel monstruo al que se las había hecho pasar canutas obligándolo a caminar por auténticos pedregales se fuera a dar por vencido durante la noche en un parking de tierra. El caso es que si no se cambiar la rueda a un turismo menos aun a un todo-terreno. Media hora llevaba con la operación cuando aparecieron tres ciclistas de domingo uniformados del equipo Kelme. Gente de no muy lejos, extremeña, que al verme tan desvalido por ser de ciudad acabaron haciéndome el trabajo ellos. Uno me dijo que tenía un tractor y que aquello no dejaba de ser un problema menor comparado con los que le daba su máquina. Otro se tiró debajo del coche para colocar el gato. El tercero me ayudo a descolgar la rueda de repuesto, que pesaba como un cadáver. Rehusaron mi invitación a una ronda en el bar más próximo. Tenían prisa. Eran gente de esa que cree que hay que ayudar a los demás por si alguna vez la necesitan. Una cadena de favores. No se que hago yo por no romperla, pero de verdad que intento alargarla en la medida en que me es posible.

El caso es que aunque veía cosas de mi interés, tras el estropicio inesperado y el trabajo en sí, tenía ganas de aligerar la vuelta a casa. Pero el Cañamero hay una bodega, y en torno suyo unas vistas que mueven al asombro. No sabría decir la orientación, que es exactamente lo que vemos. Creo que es el entorno del Monasterio de Guadalupe, con la Sierra de Altamira al fondo. Un mar de jaras volvió a salirme al encuentro, y me dejé deslizar por la pendiente, hacia el abismo, buscando su orilla, la zona más tupida.



198.2.- Entorno de Guadalupe desde la Ex-102 en Cañamero (Cáceres).

Paré junto a un bodega. Antes estas paradas eran con intención. Me gustaba regalar vino a Patricia de los lugares que visitaba. Es de esas personas a las que uno disfruta haciéndoles regalos, porque los vive con pasión, con alegría cercana a la euforia. Reacciones quizás exageradas pero que a mi me fascinan. Además, trataba de hacer que moderase su consumo de alcohol, también excesivo. Un vicio que aprendió en España, pero que también le ayudo a descubrir el vino. Yo no bebo más que agua, así que las botellas eran para su exclusivo disfrute. El caso es que cuando hay una bodega en la ruta salta una alarma en mi cerebro. Tampoco hay tantas. Así que paré, y solo después de hacerlo comprobé que la detención tenía sentido.

Casi tirito al pensar lo que tiene que ser este paraje en primavera, con las jaras cuajadas de flores. Despeñaperros parece nevado por esta causa cuando lo cruzas hacia abril o mayo. maniobre ladera abajo hasta encontrar el lugar que me pareció propio e hice una secuencia de 5 imágenes, que ligan entre sí a la perfección, como un matrimonio mormón. Hay un río que discurre al pie de la cadena de montañas de la izquierda. Lo intuyo por el cordón de arbolado. He intentado descifrar el paisaje valiéndome de esta referencia y de la ubicación de la bodega al borde la EX-102 en algún lugar próximo a Cañamero, pero no tengo una certeza. Diría que estamos mirando hacia el norte, que las montañas del fondo se corresponden con la Sierra de Altamira, pero hasta ahí me arriesgo.


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